autre langue - otro idioma :
Français (Francés)
El sábado 4 de septiembre, durante la asamblea general de la asociación Savoie–Argentine en Bellevaux, tuvimos el inmenso placer de acoger a Marisol Damevin, que vino especialmente de Argentina.
Estaba acompañada de su prima Virginie Damevin, originaria de Abondance.
Marisol aprovechó una estancia de un mes en Francia para recorrer Saboya y Alta Saboya, en busca de sus raíces familiares. Fue en La Norma, una pequeña estación de esquí del municipio de Villarodin-Bourget, donde encontró la casa de sus antepasados, situada justo al lado del cartel de entrada del pueblo.
Las raíces saboyanas en Argentina
Su bisabuelo, Jean-Baptiste Damevin, originario de Aussois, había dejado Saboya hacia 1860 con otros cuatro miembros de su familia (tres hombres y dos mujeres). Juntos, se unieron a la colonia de San Carlos, en la provincia de Santa Fe, tras un largo viaje de tres meses en barco.
En aquella época, todos los migrantes pasaban primero por Buenos Aires, donde eran recibidos en el hotel de los inmigrantes, hoy transformado en museo. Luego, desde allí, remontaban el Paraná para llegar a Santa Fe.
Las familias se distribuyeron según su origen: en el sur los alemanes, en el centro los piamonteses, en el norte los franceses, entre los que se encontraban los saboyanos. Muchos se instalaron en San Carlos Norte, donde aún hoy permanecen sus descendientes.
Marisol subraya lo emotivo que sigue siendo este recorrido:
«Dejaron su país, a veces perdieron a seres queridos durante el viaje y llegaron a una región donde no había nada. Pero lo construyeron todo con sus manos. Lo que me hace sonreír es imaginar a nuestros antepasados saboyanos caminando por la llanura: ¡sus pies estaban hechos para la montaña!»
Un encuentro lleno de emociones
Marisol cuenta con entusiasmo sus descubrimientos en Francia. Su primera emoción fue en la estación de Valence, al oír a un pianista tocar en libre acceso para los viajeros: «¡Qué sorpresa para mí! Nunca había visto algo así. Incluso lloré de emoción y quise abrazar al músico.»
Ha saboreado la gastronomía local: «El queso… ¡como mucho! Es increíble. He filmado la fabricación para mostrarla a mis alumnos, así como la receta de los diots.»
Participó en las animaciones locales: cantó «Étoile des Neiges» con el grupo Les Vioul’ du Chablais, asistió a la feria de Abondance donde descubrió los juegos tradicionales con balas de heno, y recordó sus recuerdos musicales: la visita del grupo Sabaudia a Argentina hacia el año 2000, o la del músico saboyano Jean-Marc Jacquier de la Kinkerne.
La música, una historia de familia
Nacida en 1978, Marisol está instalada actualmente en San Carlos Centro, una ciudad de unos 12.000 habitantes. Procedente de una familia de emigrantes, creció en la música y la transmitió a su vez. Su marido, Jorge Luis Rizzo, de origen italiano, es pianista y compositor. Con su hijo, dirigen una escuela de música que ya cuenta con varias generaciones de alumnos.
Marisol, mientras habla de Saboya a sus alumnos, enseña violín y violonchelo, Jorge el piano, mientras que su hijo se dedica a varios instrumentos: guitarra, ukelele, canto… Juntos, han constituido una orquesta que reúne cuerdas, vientos, percusiones y teclados. Jorge escribe él mismo las partituras adaptadas a cada músico según su nivel. Esto es lo que hizo para el himno saboyano «Les Allobroges»
«Vivimos de la música, pero sobre todo, vivimos para la música», dice Marisol.
Una pasión que da testimonio de la riqueza cultural heredada de las migraciones entre Saboya y Argentina.
Un vínculo siempre vivo
A través de este viaje, Marisol ha podido reconectar con la historia de su familia y sentir la fuerza del vínculo entre los saboyanos y sus descendientes de Argentina. Su testimonio ilustra perfectamente la misión de la asociación Savoie–Argentine: mantener viva la memoria de la emigración y reforzar los puentes humanos, culturales y afectivos entre nuestros dos países.

