Chantal – Siguiendo los pasos de la familia Bouvet

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Todo comenzó con una visita inesperada al ayuntamiento de La Vernaz. Llega un visitante argentino que busca a la familia Bouvet.

La primera persona entrevistada en Argentina no conoce ninguna emigración familiar a Argentina. Pero fue cuando llamó a la puerta de la tía de Chantal cuando despertó la memoria familiar. Sí, Bouvets se fue a Argentina en 1875.
Este descubrimiento perturbará a varias familias saboyanas y dará lugar a una aventura humana excepcional que continúa hasta hoy.

  • Chantal, sorprendida en Argentina.
  • La bisabuela de Chantal, Marie-Louise Hauteville (de soltera Bouvet), con su marido e hijos. Solo sobrevivieron dos hijos: Dionise y Arsène.
  • Arsène Hauteville, abuelo de Chantal.
  • Los padres de Chantal: Marie-Thérèse, hija de Arsène, y su marido Albert Morel.
Las raíces de la emigración

La historia de la familia Bouvet está marcada por una desgarradora separación. En 1875, los padres y siete de sus hijos abandonaron Saboya rumbo a Argentina, la tierra prometida de una vida mejor. Solo una hija quedó en Francia, Marie-Louise, entonces de entre 20 y 22 años. ¿La razón? Estaba prometida con un hombre que había ido a la guerra. Esta joven, que se convertiría en comadrona rural, nunca volvió a ver a su familia.
Las cartas que recibió de Argentina dan testimonio de esta ruptura. Su madre le suplicó que se uniera a ellos: » Ven, únete a nosotros. Tus hijos no pueden vivir allí, hace demasiado humedad en tu cocina. Ven a recoger tu dote, está lista. Pero cuando Marie-Louise finalmente decidió marcharse, descubrió que estaba embarazada y tuvo que abandonar su viaje.
Su padre, Jacques-François BOUVET, le informó en una carta desgarradora, revelando la profundidad de su dolor y el inmenso amor que sentía por su familia.
El abuelo de Chantal, descendiente de María Luisa, a veces miraba la luna por la tarde y decía: «Decir que tenemos primos en América, no sabemos qué ha sido de ellos.»

El nacimiento de la asociación Saboya-Argentina

En 1986, una delegación compuesta por el padre Baud, Rougier y Marie-Noëlle Condard partió hacia Argentina en una misión exploratoria. El hallazgo es abrumador: el cementerio de Villa Elisa está lleno de nombres de la región saboyana. Esta revelación desencadenó un impulso extraordinario.
En 1990 nació la asociación Saboya-Argentina. Los padres de Chantal están entre los miembros fundadores, acompañados por muchas familias deseando reconectar con sus raíces argentinas. Actualmente, la asociación apoya tres centros culturales en Argentina, perpetuando así los lazos entre ambos países.

1980: Un primer viaje histórico

El primer viaje organizado en 1990 sigue grabado en la memoria de todos. Los padres de Chantal forman parte de esta histórica delegación. Han preparado meticulosamente su viaje, aprendiendo bailes saboyanos con los Sabaudia, confeccionando trajes tradicionales, vestidos y tocados auténticos y, sobre todo, para la madre de Chantal, un invierno para aprender a hablar español. Clases en Abondance donde se obligaba a escalar a pesar de la nieve.

La acogida en Argentina superó todas las expectativas. En la carretera entre Buenos Aires, Nizza, San José, San Carlos… Banderas francesas marcan la ruta. Los descendientes de los emigrantes saboyanos aplaudieron para expresar su alegría. La madre de Chantal seguía llorando mientras recordaba esta experiencia de reunirse con una familia desconocida pero tan unida, de abrazos entre estas generaciones que se habían encontrado a la misma edad, con más de un siglo de diferencia.

Este reencuentro excepcional fue posible gracias a una correspondencia mantenida mucho antes de este viaje, en particular entre la madre de Chantal y su prima argentina Amanda, que fue presidenta del centro saboyano de Villa Elisa durante varios años. Su hija, Marcella, que es perfectamente francófona, ha ampliado este compromiso uniéndose a la oficina del Centro.

Los viajes de Chantal

Chantal no pudo participar en este primer viaje en 1990, retenida por sus hijos pequeños. Pero compensará con creces este tiempo perdido. Realizará cuatro viajes a Argentina, incluyendo tres con su marido Jean-Marc y uno con la oficina de la asociación a finales de noviembre de 2025.
Cada estancia le permite profundizar su vínculo con su prima Amanda, que tiene casi su edad. Se ha creado una verdadera relación familiar entre ellos. «Siento que es mi media hermana», dice Chantal. «Ella tiene las mismas ideas que yo, crió a sus hijos como yo crié a los míos. Está en los genes, eso.»
La última estancia de Chantal en Argentina le permitió dividir su tiempo entre las actividades de la asociación y su familia. Estuvo alojada durante cuatro noches en la casa de su primo en Villa Elisa, mientras participaba en los actos oficiales organizados para la delegación de su asociación Saboya-Argentina.

Villa Elisa: Una ciudad en plena evolución

Chantal ha observado cambios significativos en Villa Elisa. La ciudad ha evolucionado mucho con carreteras mejor mantenidas, mayor limpieza y, sobre todo, un notable desarrollo turístico. Las tiendas se han multiplicado, dando a la ciudad un carácter más turístico.
El desarrollo de los baños termales cercanos desempeñó un papel fundamental en esta transformación. Estas aguas termales naturales han sido bellamente ajardinadas con un hotel y varias piscinas perfectamente mantenidas. Actualmente, el lugar atrae a muchos visitantes y es un verdadero beneficio económico para la región.

El Centro Cultural Villa Elisa

El centro cultural saboyano de Villa Elisa, apoyado por la asociación Saboya-Argentina, sigue desempeñando un papel central en la preservación del patrimonio francófono. Actualmente cuenta con 101 miembros, bajo la presidencia de Marta Bilche.

Se han realizado mejoras, incluyendo la ampliación de la cocina para permitir la organización de comidas y fiestas que reúnen a la comunidad. La biblioteca francesa, enriquecida en particular con libros traídos de Francia, es un lugar importante para la transmisión de la lengua y la cultura.
A esto, debemos añadir este anexo cerca del Centro con un apartamento alquilado por un año, lo que permite un ingreso financiero significativo durante toda la vida del Centro.

La Francofonía viva

Uno de los aspectos más notables de este viaje es la vitalidad del idioma francés en Villa Elisa y en los centros culturales de la zona. Muchos miembros hablan francés, a menudo aprendido en el centro cultural. El primo de Chantal, de 81 años, aprendió francés gracias al centro. Su hija la habla perfectamente, y los nietos continúan esta tradición lingüística.
Durante la fiesta organizada en el centro, en un ambiente amistoso donde todos se movían libremente, Chantal pudo conversar largamente en francés con varios miembros, y en particular con un tal Bouvet, del que guarda una foto muy apreciada.

Reunión familiar

Los momentos pasados con la familia fueron especialmente emotivos. La comida familiar, organizada para su llegada, reunió a la prima de Chantal, sus dos hermanos y varias generaciones. Algunos nietos no pudieron estar presentes, una de las primas pequeñas, Anna-Laura, vive en Chile, al otro lado de los Andes. Otros estudian en Buenos Aires, a siete horas en coche de Villa Elisa.
La prima de Chantal perdió a su marido durante la pandemia de Covid-19, una experiencia que la marcó profundamente. Este reencuentro adquirió una dimensión aún más valiosa en este contexto.

Argentina vista por Chantal

Más allá de Villa Elisa, Chantal quedó impresionada por las particularidades del país. Las inmensas extensiones planas donde el horizonte parece infinito, estas carreteras rectas donde puedes conducir durante horas sin encontrar curvas, estas ciudades construidas en un patrón geométrico de tablero de ajedrez donde puedes orientarte como en un juego de batalla naval…
Visitó granjas impresionantes por su tamaño, como la de un quesero en San Carlos que posee miles de vacas. Estas dimensiones desproporcionadas, en comparación con las pequeñas granjas saboyanas, ilustran las diferencias entre ambos países.

Una historia que continúa

La historia de Chantal y su familia ilustra la fortaleza de los lazos que han unido a Saboya y Argentina durante casi 150 años. Gracias al trabajo de la asociación Saboya-Argentina y al compromiso de los centros culturales argentinos, el francés sigue transmitiéndose, las familias mantienen el contacto a través de redes sociales y correos electrónicos, y las nuevas generaciones perpetúan este legado único.
Desde Marie-Louise, que quedó sola en Saboya en 1875, hasta Chantal, que cruzaba regularmente el Atlántico, cinco generaciones han mantenido vivo este excepcional vínculo familiar y cultural. Una historia que continúa, llevada por la memoria, la emoción y el deseo de no olvidar nunca de dónde venimos.

La asociación Saboya-Argentina continúa su labor de apoyo a los centros culturales franco-argentinos de Villa Elisa, San José, San Carlos y ahora Concordia, contribuyendo así a mantener viva la Francofonía en Argentina y los vínculos entre nuestros dos países.

¡En un aire de libertad!
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